sábado, 20 de diciembre de 2014

PATATAS RELLENAS DE COCO, JENGIBRE Y LIMA




Con esta receta participo en el concurso creado por la empresa Frusangar Patatas. ¿Requisitos? Cocinar una receta con patatas. Así de fácil.

Ayer me puse a pensar y dándole vueltas a varios ingredientes me decidí por lo exótico. Estas patatas están rellenas con una cremosa salsa de coco, puerro, jengibre y lima. Quería que todos los ingredientes resaltaran por sus propiedades, así que fui incluyendo a su vez semillas de chía, cúrcuma fresca y remolacha. Sano y sabroso. 

Se trata de una receta elaborada pero vale la pena el resultado final. Al morder la patata toda la salsa interior explota con su fino sabor y las semillas de chía le dan un toque crujiente... ¡para empezar y no poder parar!





Ingredientes
Para las patatas rellenas:
10 patatas pequeñas (aproximadamente)
Aceite de oliva virgen extra
1 puerro
Pimienta negra
Sal marina
5 centímetros de jengibre fresco (2 cucharadas en polvo)
Zumo de media lima
200 ml de leche de coco natural
1 huevo ecológico o campero
Semillas de chía

Para la salsa de remolacha:
1/2 remolacha cruda
1/4 de cebolla roja
La carne vaciada de las 10 patatas
5 centímetros de raíz de cúrcuma fresca (1 cucharadita en polvo)
Sal marina
Aceite de oliva virgen

Para decorar: 
Piñones 
Perejil 
Aceite de oliva virgen extra



Elaboración

Lavamos las patatas y conservamos con piel. Para vaciarlas hacemos un corte transversal, quitamos la tapita y con una vaciador quitamos toda la carne que podamos sin que se rompa. Para que la patata se apoye mejor quitamos un poquito de su base con el cuchillo. Hacemos lo mismo con todas las patatas y reservamos. Toda la carne de la patata que nos ha sobrado de vaciarlas la reservamos para cocinar la salsa de remolacha posterior. 

Para hacer la salsa de relleno de las patatas ponemos en una sartén dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y sofreímos a fuego muy suave el puerro, el cual habremos cortado en finas rodajitas. Añadimos sal y pimienta negra y sofreímos durante unos 7-8 minutos, hasta que reduzca su tamaño y quede bien tierno. Agregramos entonces el jengibre a trocitos (lo habremos lavado y quitado la piel), el zumo de lima y por último la leche de coco. Dejamos que entre en ebullición y bajamos el fuego. Dejamos que se cocine y reduzca durante unos 10-15 minutos. 

Por otro lado vamos a elaborar la salsa de remolacha para adornar nuestro plato. Pelamos la remolacha y utilizamos la mitad. La cortamos en trozos pequeños y la ponemos a hervir hasta que esté tierna. Reservamos a un lado. En una sartén ponemos 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y sofreímos la cebolla roja cortada a trocitos pequeños. Echamos la cúrcuma, removemos bien y agregamos la pulpa de la patata que hemos reservado al principio. Añadimos sal y dejamos freír hasta que la patata esté tierna. Apartamos la mitad de estas patatas y la otra la agregamos al vaso de la batidora junto con la remolacha cocida. Trituramos bien, añadimos aceite de oliva y reservamos la salsa para decorar el plato. La otra mitad de patatas fritas las guardamos para decorar el plato con toque crujiente. 

Para elaborar las patatas las rellenamos con cuidado con la salsa de coco y lima. Metemos en el horno a 180ºC durante unos 20 minutos. Sacamos del horno. 

En un bol batimos un huevo. Pasamos la base de las patatas por el huevo y después por las semillas de chía. Hacemos lo mismo con todas y volvemos a meter en el horno hasta que la patata quede tierna y dorada. 

A la hora de emplatar colocamos una cama de salsa de remolacha, encima las patatas rellenas y decoramos con piñones, perejil y aceite de oliva virgen. 









PIZZA BLANCA DE CHAMPIÑONES CON SALSA DE YOGURT Y MEMBRILLO (MASA DE ESPELTA)



Desde hace unos meses llevo una nueva alimentación en la que he eliminado de forma drástica tres alimentos de mi dieta: el trigo, los lácteos y el azúcar blanco. ¡Y no puedo estar más contenta! Así que a partir de ahora no verás recetas con estos tres ingredientes en el blog. Pero... ¿por qué eliminar el trigo de nuestra dieta?

A pesar de ser el cereal más famoso y utilizado en la actualidad, el trigo no tiene nada que ver con el cereal que consumieron nuestros antepasados. Este trigo actual ha ido modificándose de tal forma que nuestro organismo no lo reconoce y por este motivo se producen dificultades para digerirlo y en consecuencia las malas repercusiones en nuestra salud. Cuando tomamos trigo (y peor aún cuando es trigo refinado ó blanco) nuestro nivel de azúcar aumenta, nuestro PH se acidifica, inflamando nuestro cuerpo y repercutiendo, por ejemplo, en nuestros huesos.

Te animo a que pruebes a eliminarlo durante un mes de tu dieta. Vas a ver sólo ventajas. Te vas a encontrar más ligero/a, adelgazarás, tendrás más energía y tendrás la oportunidad de probar otros cereales, como el centeno, el maíz, la avena, la quinoa, el trigo sarraceno... ó  la espelta, la cual te presento hoy. La espelta es un cereal que contiene gluten, por lo que si eres celíaco no podrás tomar.

Si piensas que llevar una dieta vegetariana y encima eliminar estos tres ingredientes es imposible o limitará tu vida social... haz la prueba. Siempre hay opciones. Además descubrirás que te vas a sentir fenomenal y no querrás volver a caer. 

Centrándome ya en la receta, te presento una pizza diferente que ha gustado mucho en casa. La masa, como he dicho, es de espelta. He querido hacer una pizza blanca, sin tomate, y para ello utilicé yogurt natural de soja y champiñones. El toque diferente se lo da el membrillo. ¡Que aproveche!

Ingredientes

Para la masa:
125 gramos de harina de espelta integral 
85 ml aprox. de agua tibia
1/2 sobre de levadura en polvo (Royal)
Una pizca de sal marina
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Para la cubierta:
5-6 champiñones blancos
1/4 de cebolla blanca 
1 yogurt de soja natural (sin azúcar)
1 trozo de membrillo elaborado con azúcar moreno integral
Pimienta negra
Albahaca
Aceite de oliva virgen extra
Sal marina 

Elaboración

En un bol mezclamos todos los ingredientes secos de la masa, mezclamos bien y vamos añadiendo el agua y el aceite de oliva. Trabajamos bien la masa sobre una superficie limpia y enharinada para evitar que se pegue. Cuando quede una masa elástica y no se adhiera a nuestra manos, formamos una bola y la dejamos en un bol tapada con un trapo a temperatura ambiente suave. La dejamos reposar media hora. Pasada media hora, volvemos a amasar y la devolvemos al bol media hora más. Tiempo que aprovecharemos para elaborar el resto de la receta. 

Limpiamos y cortamos los champiñones en láminas muy finas con el mismo grosor. Reservamos.
Cortamos la cebolla en trocitos muy finos y reservamos. 
Mezclamos el yogurt vegetal con sal, pimienta negra y agregamos el membrillo bien troceado. Con la ayuda de un tenedor lo aplastamos y mezclamos todo. 

Sacamos del bol la masa de la pizza, volvemos a amasar y extendemos con la ayuda de un rodillo enharinado. El resultado es una masa muy elástica, ideal para crear pizzas muy finitas y crujientes. Disponemos la masa ya extendida sobre papel de hornear y metemos en el horno a unos 180ºC durante 3 minutos. Cuando la sacamos, pinchamos con un tenedor la superficie para evitar que suba. 

Extendemos sobre la masa la salsa de yogurt y membrillo y a continuación ponemos sobre ésta la cebolla y los champiñones de manera ordenada creando filas. 

Espolvoreamos albahaca por encima, un poquito de sal y un chorrito de aceite de oliva.

Metemos en el horno a 180ºC durante unos 8-10 minutos o hasta que veamos la masa dorada. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

TERESA CARLES, RESTAURANTE VEGETARIANO (BARCELONA)



Comer en el Teresa Carles de Barcelona es una experiencia en todos los sentidos. Su cocina, una de las más valoradas en la ciudad condal, recibe cada día cientos de comensales esperando mesa sabiendo que van a degustar platos exquisitos. Y lo mejor de todo... es que es un restaurante vegetariano. ¿Están cambiando los tiempos? ¡Yo creo que sí!

Teresa Carles dispone de una carta dividida en zumos, ensaladas, entrantes, platos de pasta caseros, especialidades de la casa así como postres, vinos e infusiones.

Nosotros estuvimos para celebrar una noche muy especial. Hay que intentar reservar mesa varias horas antes, si no, te espera una larga espera hasta que las mesas se vayan vaciando.

En la carta podemos encontrar bien señalizado el tipo de plato que comeremos: vegetariano, vegano, crudivegano (raw) ó sin gluten.

Yo llevo varios meses sin comer nada de gluten ni lácteos, como reto personal y nueva forma de vida, más sana y respetuosa con mi cuerpo. Así que en Teresa Carles no tuve ningún problema para encontrar platos sin gluten ni lácteos. Así es un placer cuidarse.

Para abrir boca pedimos este estupendo ceviche realizado con coco joven y caldo de espirulina (en lugar del tradicional pescado). El plato estaba estupendo, aunque yo eché de menos un sabor más potente, más ácido de lima y más picante.


Ceviche de coco joven y espirulina


Como picoteo seguimos probando unas croquetas caseras: espinacas, calabaza y alcachofas. Lamentablemente sólo las de espinacas son veganas, lo que limita mucho la opción a los que no quieren o pueden tomar lácteos.


Croquetas caseras variadas


Como plato principal yo me pedí este plato tan llamativo: Salmón Tofu. El tofu estaba macerado en remolacha, e iba acompañado de champiñones simulando vieiras, espinacas al wok, espárragos trigueros y salsa de champiñones y tomillo. Un plato muy ligero y sin gluten. Quizás eché de menos más sabor en el macerado del tofu así como en los champiñones, ya que con el nombre de salmón y vieiras, un toque a mar (por ejemplo a base de reducción de algas...) hubiera estado genial como complemento.



Salmón tofu


Mi pareja (que sí como gluten) se pidió esta impresionante Lasanyuki. Estaba deliciosa. La combinación de ingredientes es muy acertada. La lasaña está elaborada con pasta de trigo integral casera y rellena (según la carta, y no les quito la razón) de 5 capas de puro placer: espinacas y piñones, setas, calabaza cocida al estilo masala, queso de anacardos y salsa de tomate fresco, tomates secos y albahaca. ¿Se te ha hecho la boca agua? A nosotros nos encantó. 

Lasanyuki


Para acabar la velada con un punto dulce pedimos dos postres diferentes, uno con lácteos y gluten y otro vegano y sin gluten. Los dos estaban buenísimos, pero yo, como chocolatera que soy, me quedo con mi Everybody's Fav Choco Cake. Estaba tremenda, elaborada con harina de arroz, avellanas y un potente chocolate. 


Everybody's Fav Choco Cake


Mi chico se pidió esta Cheescake a la catalana, ya que tiene fama de ser el mejor postre. Estaba muy suave al paladar, nada empalagosa y con una textura ideal: miel, queso fresco (mató) y nueces garrapiñadas. 


Cheescake a la catalana




Echad un ojo a la carta del restaurante... difícil elegir, ¿no? Aunque en esta ocasión no tomamos ninguno, nos os perdáis los zumos y batidos que elaboran. Yo hace unos años probé su famoso Bloody Teresa (tomate, apio, perejil. limón...)  y todavía recuerdo lo buenísimo que estaba.


















Teresa Carles
c/ Jovellanos, 2 (centro de la ciudad)
Barcelona
Abierto todos los días de 9:00 a 23:30 horas. 
Teléfono: 93 3171829

Teresa Carles acaba de abrir dos nuevos locales muy próximos a éste y que ya cuentan con un buen club de fans de gente saludable: Flex&Kale (restaurante flexitariano, incluye pescado) y Teresa's Juicery (licuados y batidos raw, sin pasteurizar, eco y con superalimentos). 







sábado, 6 de diciembre de 2014

HINOJO Y BERENJENA GRATINADOS CON BECHAMEL DE CACAHUETE



Y seguimos con el hinojo. Durante estos meses lo podemos encontrar en los mercados, aunque quizás sea menos conocido que sus compañeras otoñales: las alcachofas, zanahorias o berenjenas. 

Del hinojo se pueden consumir todas sus partes, tanto el bulbo, las hojas (tan delicadas que parecen plumitas) o las semillas. Cada parte nos proporcionará todos los beneficios de esta hortaliza, pero destaca sobretodo por sus propiedades carminativas (mejora las digestiones y los gases) así como la retención de líquidos. 

En este caso he usado el bulbo del hinojo, reservando los tallos con sus hojas para una ensalada y un rico licuado verde, que aporta un sabor dulzón y anisado a las bebidas. 

Para esta receta no he conseguido realizar una foto decente. Todas salían feísimas porque el plato en sí no es nada atractivo. Pero no os dejéis llevar sólo por el físico... este es uno de los platos más ricos que he cocinado jamás. ¿Que a qué sabe la bechamel de cacahuete? ¡Mejor pruébala! A mi me recordaba un sabor entre el fuet espetec y la longaniza seca de Pascua. ¿Increíble, no? Sólo sé que en casa no pudimos parar de comer hasta acabar con todo. 


Ingredientes
1 bulbo de hinojo
1 berenjena

Para la bechamel:
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas de harina de centeno 
Leche de avena
Pimienta negra
Nuez moscada
Sal marina
1 cucharada de mantequilla de cacahuete natural sin azúcar ni sal añadidos


Elaboración
Lavamos bien la berenjena y el hinojo ya que conservaremos su piel. Cortamos en láminas finas y las vamos extendiendo sobre una bandeja de horno con papel vegetal para evitar que se peguen. Metemos en el horno y cocinamos a 200ºC aprox. hasta que veamos la berenjena tierna. 


Para la elaboración de la bechamel procederemos igual que con una bechamel clásica. En un cazo ponemos el aceite de oliva y las 2 cucharadas de harina de centeno. Puede elaborarse con otro tipo de harina, por ejemplo, con harina de avena. Removemos continuamente para evitar que se pegue la harina, y cuando comience a tener un tono dorado vertemos por encima, sin dejar de remover, la leche de avena. Echamos primero  un chorrito, y cuando veamos que comienza a espesar echamos otro, así hasta que veamos la consistencia adecuada. Si se forman grumos seguimos moviendo con mucha paciencia. Para finalizar, añadimos una pizca de pimienta negra, un pellizco de nuez moscada y sal marina al gusto. 

Cuando tengamos lista la bechamel  agregamos una cucharada colmada de mantequilla de cacahuete y mezclamos bien con la bechamel. 


Sacamos las verduras del horno, vertemos la bechamel por encima y gratinamos durante 5 minutos. 

Sacamos y emplatamos. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

CREMA DE REMOLACHA E HINOJO



Después de un mes sin publicar vuelvo con muchas fuerzas al blog y a la cocina. He pasado un mes de pequeños cambios, adaptándome al nuevo trabajo y al nuevo instituto, a los alumnos, las evaluaciones... pero ahora las aguas vuelven a su cauce y todo fluye más tranquilo. 

Esta receta la tenía guardada en el cajón llamándome a gritos, ya que tanto la remolacha como el hinojo son dos hortalizas de temporada otoñal y no querían irse sin que pudieras probarlas en tu cocina. 

Ya sabes que la remolacha tiene miles de propiedades. Es una alimento muy poderoso ya que su precioso pigmento rojo es anticancerígeno, además de poseer propiedades rejuvenecedoras y mucho hierro entre otros minerales. El hinojo, aunque menos conocido quizás, también es una hortaliza muy recomendada no solo por su sabor si no por sus propiedades, entre las que contamos su poder diurético (elimina líquidos), digestivo así como también una importante cantidad de hierro. Si este plato lo combinamos con una buena ensalada aderezada con limón, rico en vitamina C, absorberemos mejor el hierro de la crema. 

Se trata de una crema muy sencilla de hacer, sin grandes complicaciones y de alimentos sencillos y baratos.

Queda bien en ocasiones especiales... así que ¡no dudes en introducirla en tu menú cuando quieras conquistar a tus invitados!

Ingredientes
1 patata
1 remolacha cruda
1 bulbo de hinojo
1 cebolla roja
Sal marina
Aceite de oliva virgen extra
Cúrcuma en polvo o fresca
Pimienta negra
1 cucharada de semillas de lino
Nata vegetal (yo usé de almendras)

Elaboración
En una olla calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente agregamos las hortalizas previamente lavadas, peladas y cortadas en trozos medianos. Añadimos una pizca de sal.

Sofreímos durante 2 minutos a fuego medio-fuerte y añadimos agua hasta cubrir todos los ingredientes.

Cuando comience a hervir bajamos el fuego y agregamos una cucharadita de cúrcuma en polvo (también puedes usar cúrcuma fresca cortada en pequeños daditos) y pimienta negra.

Cuando las hortalizas estén tiernas probamos de sal y añadimos más si fuera necesario.

Con una batidora trituramos todo y cuando no queden grumos añadimos una cucharada de semillas de lino para espesar.

A la hora de emplatar adornamos con un chorrito de nata vegetal y una ramita de hinojo fresco. 





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