martes, 29 de diciembre de 2015

MENÚ FESTIVO VEGANO Y SIN GLUTEN (IDEAL PARA NAVIDAD Y FIN DE AÑO)

Comer vegatariano (o vegano) y encima sin gluten es posible. Y además, hacerlo en días festivos y preparando menú para toda la familia (que no es vegetariana)... también. Solo hay que intentar hacer platos "reconocibles", que no se vean extraños ni con ingredientes nuevos (sería estupendo que todo el mundo conociera la quinoa, el mijo, las algas, el tofu...) pero cuando tenemos invitados, en mi opinión, es mejor darles algo que ya conocen, y sobretodo, que sacie. Estamos en un día festivo, y manda la tradición comer. 

Este fue el menú que disfrutamos el día de Navidad en mi casa. Fue comida para 4 personas, las cantidades son orientativas, pero quedamos muy llenos, por lo que se podría estirar para 5 o incluso 6 personas. 

Como primero preparé una crema de alcachofas, que es una hortaliza de temporada y barata. Así que primer plato fácil y económico, ¿no?

De segundo quería algo contundente, puesto que era una comida y no una cena, así que pensé en la lasaña, que siempre gusta. Mi versión está hecha con placas de pasta sin gluten, levadura nutricional y almendras en lugar de queso y rellena de setas shiitake y soja texturizada. Estos dos últimos ingredientes, a pesar de ser algo desconocidos para algunos invitados, quedan muy bien integrados en esta lasaña, por lo que no resultan raros y además nos aprovechamos de sus beneficios. Los niños la comerían sin problema. 

Y de postre qué mejor que un poco de fruta. Las semillas de chía quizá sea lo único "raro" de este menú, pero te prometo que cuando las prueben junto con el coco bien dulce, la papaya y las galletas avainilladas sin gluten... no preguntarán más. 



PRIMER PLATO

CREMA DE ALCACHOFAS






Ingredientes
4-5 alcachofas medianas
1 puerrro
1/2 cebolla
Caldo de verduras
Comino en polvo
Pimienta negra
Nata vegetal (opcional)
Aceite de oliva virgen extra
Sal marina

Elaboración
Pelamos las alcachofas, las lavamos y las cortamos en trozos medianos. Hacemos lo mismo con el puerro. Pelamos la cebolla y la cortamos a cuadrados grandes.
Ponemos una olla honda al fuego con un buen chorrito de aceite de oliva. Echamos las alcachofas, el puerro y la cebolla. Salpimentamos, echamos un poquito de comino en polvo y sofreímos durante unos 3-4 minutos a fuego medio, sin parar de remover. Entonces echamos el caldo de verduras (o agua si no se tiene) hasta cubrir los ingredientes y dejamos cocer durante unos 15-20 minutos a fuego medio. Pasado este tiempo, sacamos la olla del fuego y trituramos con la batidora nuestra crema, debe quedar fina y sin grumos ni trocitos de alcachofa. Si vemos que no podemos dejarla fina podemos pasarla por un chino, pero si insistimos un ratito con la batidora no lo necesitaremos. Como opción podemos verter un chorrito de nata vegetal al gusto, ya que quedará más cremosa. Si no tenemos nata vegetal otra buena opción sería echar un puñadito de semillas de lino o chía a la hora de triturar. Probamos de sal y si está en su punto y a nuestro gusto, servimos y ya está nuestro primer plato. Fácil, ¿no?



SEGUNDO PLATO

LASAÑA VEGANA DE SETAS Y SOJA



Ingredientes
Placas de pasta para lasaña sin gluten (yo usé un paquete entero)

Relleno: 
Dos puñados de soja texturizada de tamaño mediano
4 setas shiitake frescas (u otras setas a tu elección) 
1/2 cebolla finamente picada
3 dientes de ajo finamente picados
Sal marina
Especias para el macerado de la soja al gusto, yo usé: anís estrellado, canela, cayena, pimienta molida, salsa de soja, ajo en polvo, jengibre en polvo...
400 ml de tomate frito 
Aceite de oliva virgen extra

Ingredientes para la bechamel: 3 cucharadas de harina de maíz, aceite de oliva virgen extra, leche vegetal (sin azúcares añadidos), una pizca de nuez moscada, sal y pimienta negra.

Para cubrir la lasaña y gratinar: levadura nutricional, almendra molida, sal marina y nata vegetal.



Elaboración
Seguimos los pasos indicados en el paquete a la hora de preparar las placas de pasta. Yo herví durante 5 minutos y una vez escurrida extendí para evitar que se pegaran las placas.

Por otra parte vamos a preparar nuestro relleno para la lasaña.

Primero ponemos a macerar la soja texturizada junto con todas las especias que queramos, un poco de agua caliente, salsa de soja... cualquier especia o ingrediente que le vaya a aportar sabor es bienvenido porque después tienden a coger poco sabor. Contra más tiempo estén macerando mejor, yo las tuve unas 2 horas.

Por otro lado, vamos a sofreír en una sartén con un chorrito de aceite el ajo y la cebolla picados finamente. Cuando estén dorados añadimos las setas shiitake cortadas a cuadraditos pequeños, salamos al gusto y removemos continuamente. Pasados unos 3-4 minutos a fuego medio-fuerte añadimos la soja texturizada bien escurrida. Sofreímos durante unos 5 minutos más, hasta que veamos que la soja se comienza a dorar por todas sus caras. Entonces añadimos el tomate frito, mezclamos bien y dejamos reposar a fuego muy flojito durante unos 5 minutos. Pasado este tiempo, probamos de sal y si está al gusto, apagamos el fuego y vamos al siguiente paso de nuestra lasaña.

Vamos a preparar nuestra bechamel. En el mercado venden bechamel vegana ya hecha, pero no cuesta nada hacerla casera, sobretodo si queremos que sea libre de gluten. Ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla pequeña. Cuando esté caliente vamos echando poco a poco harina de maíz, removiendo bien para evitar que se pegue. Añadimos poco a poco más cantidad, hasta que lleguemos a las 2-3 cucharadas. Cuando comience a desprender un olorcito como a nuez es que ya está cocinándose la harina, así que verteremos poco a poco la leche vegetal (yo usé leche de arroz). Echamos muy poco a poco y removiendo siempre la harina. Si se forman grumos seguiremos removiendo hasta disolverlos. Agregamos sal, pimienta y nuez moscada. Removemos bien y ya tenemos nuestra bechamel. Contra más leche pongamos más líquida saldrá.

Y ahora nos queda montar la lasaña. En una fuente para horno echamos aceite para evitar que se peguen las placas. Comenzamos con una capa de placas de pasta. Encima ponemos nuestro relleno de soja y setas. Seguimos con otra capa de pasta. Ahora le toca a la bechamel. Ponemos 1/3 de nuestra bechamel. Seguimos con el mismo orden: pasta, relleno, pasta y bechamel. Por último cerramos con pasta y por encima de la lasaña ponemos la bechamel que nos quede.

Por encima ponemos nata vegetal, almendra molida y levadura nutricional. Podemos poner las hierbas que más nos gusten.

Metemos en el horno a unos 180ºC durante unos 40 minutos.







POSTRE

COPA DE CHÍA, COCO Y PAPAYA




Ingredientes
8 cucharadas de semillas de chía (para 4 postres, 2 por persona)
2 tetrabricks de nata de coco (también puedes usar leche de coco)
4 cucharadas de panela u otro endulzante a tu gusto
Coco rallado
Vainilla en polvo
8 galletas sin gluten (también podemos usar galletas de espelta u otro trigo)
Papaya
Otra fruta para adornar (opcional)

Elaboración
El postre es muy fácil de hacer. Lo único es que tendremos que respetar el tiempo de hidratación de las semillas de chía, que suele ser unos 30 minutos o hasta que veamos que endurece la mezcla.

En un bol menzclamos las semillas de chía, la nata de coco (si usamos leche de coco intentaremos coger la capa más espesa metiéndola en la nevera un rato antes). Ponemos la panela, la vainilla y una cucuarada de coco rallado. Mezclamos bien y probamos. Si está al gusto pasamos al siguiente paso. Si no, añade más de lo que quieras.

Vamos añadiendo en cada vaso las siguientes capas: una primera de semillas de chía con nata de coco. Esperamos unos 20-30 minutos hasta que veamos que ha solidificado la chía. A continuación añadimos una galleta triturada por vaso. A continuación una capa de papaya cortada a trocitos. La 4ª capa vuelve a ser de semillas de chía con nata de coco y volvemos a dejar un ratito. Por último ponemos otra galleta encima de todo y decoramos con papaya, coco rallado y otra fruta a vuestra elección. Queda ideal con mango, fresas...

Y ya está, a comer y a dejar hueco para un trocito de turrón.







miércoles, 11 de noviembre de 2015

ARROZ OTOÑAL (CAMAGROCS, GRANADA Y TOMILLO)


Este es un arroz muy especial e ideal para hacer en estos días del año. Todos los ingredientes los podemos encontrar frescos y a buen precio en el mercado. Todos son otoñales, olorosos, sabrosos... Ideales para estar más rato en casa, calientes, justo ahora que llega el frío. 

Las setas camagrocs se pueden sustituir por cualquier otra seta de temporada otoñal, como por ejemplo trompeta de la muerte. 






Ingredientes:
Arroz meloso (arborio, para risottos, bomba...) 
2-3 dientes de ajo
1/2 cebolla
1 puñado de camagrocs (u otra seta de temporada)
Sal marina
Pimienta negra
Nuez moscada
Aceite de oliva virgen extra
Vino blanco 
Granos y jugo de media granada
Tomillo seco o fresco 

Elaboración:
Sofreír en una olla con un poquito de aceite unos 2-3 dientes de ajo y media cebolla todo bien picadito. Cuando comience a estar transparente la cebolla añadimos los camagrocs (o cualquier otro tipo de seta de temporada) y sofreimos unos minutos más a fuego medio. Echamos sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Removemos bien. 

Ponemos 2-4 puñados de arroz y sofreímos unos instantes todo junto. 

Echamos agua hasta cubrir los ingredientes. No más, para que poco a poco se vaya consumiendo y podamos volver a echar después (como en un risotto tradicional)

Cada arroz (depende de la variedad) tarda un tiempo en cocerse. Debemos estar atentos al tiempo de cocción, e ir echando agua para que no se seque, pero tampoco demasiada para que no se quede encharcado. 

La última vez que vertemos líquido (cuando ya veamos que el arroz está a puntito de cocerse) echaremos vino blanco en lugar de agua. Pondremos también la granada junto con su jugo y el tomillo. 

Dejamos que se evapore el alcohol, que se consuma el líquido y apagamos el fuego. Probamos de sal. 

Servimos en un plato y decoramos con tomillo y unos cuantos granos de granada frescos. 



viernes, 30 de octubre de 2015

SALSA BOLOÑESA DE LENTEJAS



Hace unos días subí a las redes sociales (Facebook, Twitter -clica para acceder- e Instagram, donde me puedes seguir como AmanidaAmanida) un plato de pasta con salsa boloñesa de lentejas. 

A veces cuelgo recetas rápidas o que son muy sencillas directamente en las redes, sin ponerlas en el blog, pero ante el éxito que tuvo esta boloñesa he decidido ponerla aquí también. 

La verdad es que es una receta muy sencilla pero que da mucho juego en la cocina. Queda súper sabrosa y al combinar la lenteja con la pasta formamos proteína completa. Te animo a que sustituyas la típica soja texturizada por una legumbre como si fuera carne picada. Queda muy rica y es más sana. 


Ingredientes
1 bote pequeño de lentejas cocidas (yo las uso ecológicas compradas en Lidl)
4-5 dientes de ajo
1 cebolla mediana
1 zanahoria
Pimienta negra
Hierbas aromáticas al gusto (aquí puse orégano)
Vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Sal marina 
Tomate frito 


Elaboración

En una sartén echamos un chorro de aceite de oliva virgen extra y ponemos a sofreír el ajo y la cebolla bien picaditos. Cuando comience a tomar color dorado agregamos la zanahoria también picada finamente. Echamos sal y pimienta al gusto y cocinamos a fuego medio-bajo unos 3 minutos. 




Escurrimos y lavamos las lentejas. Las echamos en el sofrito. Sin subir el fuego (algunas lentejas pueden explotar al entrar en contacto con el aceite) vamos removiendo y cocinamos unos 3-4 minutos. 

Pasado este tiempo echamos un chorrito de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol. 

Probamos de sal y rectificamos si fuera necesario. 




Por último agregamos el tomate frito, removemos bien y dejamos cocinar unos 5 minutos a fuego muy suave para que se junten los sabores. 


Apagamos el fuego y ya tenemos lista nuestra boloñesa para acompañar pasta, lasaña, empanada, pizza o arroz. 



martes, 20 de octubre de 2015

BARQUITOS DE BERENJENA RELLENOS A LA ORIENTAL




Cómo me gustan los sabores de Oriente Medio. Y me encanta versionar recetas tradicionales y hacerlas a la manera de cocinar de estos países. 

En estas berenjenas, en lugar del tradicional relleno con verduras, soja texturizada y bechamel, he optado por una versión diferente: garbanzos y hummus con especias. 

¡Espero que os guste! 


Ingredientes

1 berenjena 
5 dientes de ajo
Garbanzos 
Especias: canela, pimienta, comino, jengibre, ajo en polvo, nuez moscada 
Sal marina 
Aceite de oliva virgen extra
Hummus
Perejil fresco
Pimentón dulce
Semillas de sésamo

Elaboración

Cortamos la berenjena por la mitad longitudinalmente y vaciamos su carne haciendo cortes con un cuchillo. Reservamos la carne para más tarde y mientras ponemos en el horno la cáscara de la berenjena aproximadamente unos 15 minutos a 200º C.

En una sartén con un buen chorrito de aceite de oliva sofreímos los dientes de ajo cortados en trocitos pequeños a fuego suave. Cuando comiencen a estar dorados agregamos la carne de nuestra berenjena. Añadimos una pizca de sal marina y cocinamos durante unos 5 minutos o hasta que veamos que la berenjena se comienza a deshacer. Entonces agregamos las especias. Al gusto, aunque sin pasarse con la nuez moscada ni la canela. Si tenemos un preparado de especias estilo oriental o marroquí podemos usarlo. 

Cuando se hayan mezclado bien agregamos los garbanzos, los cuales habremos escurrido bien si son de bote. 

Cocinamos todo 2-3 minutos. Entonces cogemos 2 cucharadas de hummus y las mezclamos con todo el relleno. Movemos bien para que todos los sabores se mezclen. 

Por último picamos el perejil y lo echamos a esta mezcla. 

Sacamos las berenjenas del horno y las rellenamos con todo nuestro preparado anterior. 

Por encima ponemos un poquito más de hummus a modo de bechamel, pimentón de la Vera o picante, semillas de sésamo y aceite de oliva. 

Metemos en el horno a unos 180º C durante 20 minutos o hasta cuando veamos que la base de la berenjena está hecha y la parte de arriba dorada y crujiente. 

Servimos y disfrutamos. 




viernes, 16 de octubre de 2015

ESPAGUETIS CARBONARA CON ALGAS Y JUDÍA VERDE


Esta es una de esas recetas que no tenía pensado cocinar para el blog, ni tan siquiera fotografiar. Así que me vais a perdonar la mala calidad de la imagen, porque ya la fotografié cuando comencé a comer del plato. Y viendo, o mejor dicho, saboreando el resultado, me di cuenta de que había hecho una de esas recetas para guardar, poder repetir y compartir con todos vosotros. 

Podéis usar  la pasta que más os guste. A mi me encantan los espaguetis cuando hago carbonara, puesto que quedan como resbaladizos e ideales para absorber. Mis espaguetis, como ya sabéis, son sin gluten. Podéis usar otros de muchas harinas diferentes (aunque con gluten) como espelta, centeno... 

La carbonara no sé si se puede veganizar. Es un tipo de salsa que se hace con el huevo crudo. No tiene que cocer, Se echa en la pasta cuando ya la has escurrido (sin dejar que se enfríe) y se come así. Espero algún día poder daros una opción vegana. Yo, como siempre, huevos ecológicos. 

¡Sin más la receta!

Ingredientes:
2 dientes de ajo picaditos
1/2 cebolla picadita
1 pimiento verde pequeño cortado a trocitos
Aceite de oliva virgen extra
Sal marina
Pimienta negra
Vino blanco
Un puñado de judías verdes congeladas o tiernas
Un puñado de alga dulse rehidratada
Copos de alga nori
2 huevos ecológicos medianos
Levadura nutricional 
Un chorrito de vinagre balsámico (opcional)


Elaboración:

En una sartén sofreímos los ajos con la cebolla con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando comience a estar dorado añadimos el pimiento bien cortadito. Sofreímos unos minutos más a fuego medio-bajo junto con una pizca de sal y pimienta. 

Mientras, en una olla pequeña hervimos agua y agregamos un puñado de judías verdes. Hervimos unos 5 minutos. 

Añadimos las judías al sofrito. Subimos el fuego y echamos un chorrito de vino blanco. Esperamos a que se evapore el alcohol. 

Por otra parte, rehidratamos el alga dulse unos 2 minutos en agua, escurrimos y echamos en el sofrito junto a las judías verdes. 

Agregamos 2-3 cucharadas de copos de alga nori.

Movemos todo el conjunto y cocinamos unos 5 minutos a fuego suave para que se integren los sabores. 

Mientras hacemos todo esto, habremos puesto una olla con agua a hervir ligeramente salada y cocemos nuestra pasta. 

Cuando esté al dente apagamos el fuego y escurrimos. No echaremos agua fría a la pasta porque no queremos que se enfríe. 

Batimos dos huevos con un poquito de sal y pimienta y los mezclamos con la pasta. Removemos bien y ya tenemos nuestra carbonara hecha. No tiene que hervir, este paso se hace fuera del fuego. El huevo se cocina con el calor residual de la pasta, la cual lo absorberá en parte. 

Cuando tengamos la salsa hecha añadimos a los espaguetis el sofrito de verduras, judías y algas. Mezclamos bien y probamos de sal. 

A la hora de emplatar espolvoreamos con semillas de sésamo (le darán toque crujiente y un plus de calcio), más copos de nori y levadura nutricional (que le aportará sabor a queso). Si tenemos algún vinagre balsámico "bueno" por casa podemos echar un mino chorrito. Yo usé uno con un ligero sabor a naranja que quedó ideal. 

Servimos en seguida para evitar que la salsa carbonara se seque. 

¡A disfrutar!


miércoles, 30 de septiembre de 2015

DIETA SIN TRIGO


Vamos a hacer una prueba…


Rico, ¿no? Posiblemente te haya despertado el llamado “gusanillo” y ahora mismo estás queriendo comer un croissant (aunque sea vegano), una magdalena (aunque sea con azúcar moreno) o un trozo de pan integral (aunque sea con masa madre….) Y lo más fuerte, es que, quizás, no tengas realmente hambre. Es tu cerebro quien ha entrado en alerta y te pide su pequeña (o gran) dosis diaria.

Pensaréis… y esta moda de eliminar el trigo de nuestra alimentación, ¿qué es y porqué se hace?

Primero os quiero contar el porqué yo lo hago, y cómo he logrado estar 12 meses sin probar bocado a ningún alimento con trigo.

Estuve el verano pasado con infección de orina e infección vaginal. Lo primero que hice fue informarme sobre el tema y descubrir que, si quería ayudar a mi cuerpo a eliminar bacterias, tenía que prescindir de muchos alimentos. Dejé de inmediato los lácteos, el trigo, las levaduras, fermentados… por lo que el pan y todos los productos con levadura quedaron excluidos.

Me curé rápidamente, pero yo me sentía tan bien sin comer nada de trigo que pensé…¿por qué no sigo así si mi cuerpo se encuentra mejor que nunca? 

Al principio eliminar el trigo de la dieta cuesta. Incluso te diría que cuesta más que los lácteos. El pan y la bollería (aunque sea casera) están tan arraigados en nuestras casas, en el día a día… que resulta casi imposible decir que no. Tú te mantienes firme en la decisión… y tu cerebro te dice: “¿y sólo un poquito? Si no te hará daño. Venga, solamente hoy, mañana ya no comes…” Frases así me venían continuamente a la cabeza. Y cuando un alimento engancha tanto… es porque algo hay en él que le gusta a tu cerebro.


Mejorías físicas que he notado al abandonar el trigo

-  Dolor de cabeza: al menos dos jaquecas al mes antes de dejar el trigo. Desde hace 12 meses solo he sufrido ligeros dolores de cabeza, muy puntuales y causados por tensión. Nada que ver con lo de antes.
He adelgazado 8 kilos. Sin esfuerzo. Sin pasar hambre. De hecho, como más que nunca.
Estreñimiento: siempre he sido un poquito estreñida (de nacimiento), tengo dolicolon (colon más largo de lo normal) y siempre he sufrido a la hora de evacuar, dejar más tiempo de lo debido las heces en mi interior, gases e hinchazón abdominal. Ahora evacuo al menos 2 veces al día. Y mis heces salen limpias, sin manchar.
Menstruación: he mejorado el síndrome premenstrual, no me duele la regla, sangro menos y he reducido 2’5 cm. un quiste en el endometrio que tengo controlado por ginecólogo.
Energía: tengo más energía, noto que me cuesta menos hacer la digestión y tengo ganas de comer cosas que antes no me apetecían, como más fruta, crudos y legumbres.


¿Qué se puede comer si no se come trigo?
Se pueden comer muchos cereales. Es como cuando decidiste ser vegetariano/a y la gente te preguntaba: ¿y qué comes si no comes carne? A mi me gusta contestar que la carne limita mucho, porque eliminándola pruebas nuevos alimentos y casi nunca comes igual. Pues con el trigo pasa lo mismo. Hay tantos cereales distintos que si comemos “nuestro pan de cada día”, nos limitamos solo a eso.


Tortitas de arroz, maíz, avena*, trigo sarraceno… Una de mis favoritas son las de arroz de El Granero Integral,  porque tienen una textura única, crujientes pero ligeras. Las tienes de castaña, de quinoa, de lino… Puedes repetir y repetir. *La avena es un cereal sin gluten pero que puede contenerlo por contaminación cruzada en lugar de cultivo.

Pasta sin gluten. La tienes de muchos precios, de venta en herbolarios (de quinoa, arroz, lentejas…) y también en grandes superficies a un precio asequible. Así que no hay excusas. Te recomiendo para probar la pasta sin gluten Gallo (maíz, quinoa y arroz), porque es más barata y si sois muchos en casa es mejor para el bolsillo, aunque siempre es mejor que esté elaborada con cereales sin refinar. La textura de la pasta es idéntica a la pasta de trigo. No cambia en absoluto. También puedes hacer espaguetis y lasañas crudas con calabacín, calabaza… y la Spirali de Conasi.



Bizcochos y magdalenas caseros sin gluten, hechos con harinas de maíz, arroz… en internet hay muchas webs para celíacos con multitud de recetas. Quedan muy buenos, sobretodo los de maíz porque le dan un toque más dulce. Te dejo con una receta de mi blog: magdalenas veganas y sin gluten para que veas que se pueden hacer cosas muy ricas.



Otros cereales en platos tradicionales: paella de quinoa, ensalada con mijopolenta(maíz), sopa con amaranto, cuscús de arroz y maíz… y además, todas las legumbres que quieras (que no son cereales: garbanzos, lentejas, soja, judías…)



¿Pero si no soy celíaca porqué castigarme así?
Aquí yo también me pregunté lo mismo. Por eso mismo, al principio me surgió la duda:¿dejo el trigo o dejo el gluten en su totalidad? ¡No es lo mismo! Aquellos lectores celíacos que estén leyendo esto pensarán que estoy loca si me limitara tanto sin tener su problema. ¡Lo que darían ellos por comerse un bocadillo! Por esta misma razón, porque no soy celíaca, incluyo puntualmente, cuando me apetece y cuando quiero darme un capricho cereales que, a pesar de no ser trigo, contienen gluten. Tú puedes hacer lo mismo. De hecho, como veremos a continuación, el cereal que se lleva la mala fama es el trigo. De vez en cuando consumo:

Pan de espelta, centeno, kamut… (vigilando que no lleve trigo también). Mi marca favorita es Rincón del Segura. Tienen harinas y panes de espelta, kamut, centeno… totalmente artesanales y bio a muy buen precio.

Bizcochos, tartas... hechas con espelta integral.

Pizza y pasteles salados con masa de espelta (como contiene gluten, la masa queda elástica). Una receta de pizza en mi blog aquí.





¿Es todo psicológico? 
Pues esta pregunta yo también me la planteé. Me encontraba tan bien que cada día estaba más ilusionada. Sin quererlo (no era mi objetivo) perdí barriga y peso, y encima, el “mono” por comer trigo se fue a las 2 semanas aproximadamente. Y como me gusta tanto experimentar… allá que me lancé. Las navidades serían un buen momento. Tocaba salir a cenar fuera de casa con toda la familia, y no habían casi opciones en el restaurante. Por lo que pedí una tosta de pan (con acompañamiento vegetal) y unas verduras en tempura (rebozadas en harina). Esa misma noche me costó conciliar el sueño, notaba, horas después de haber cenado, que mi barriga seguía llena. Al día siguiente me dolía la cabeza y no hice de vientre. Pero lo peor de todo no fue eso. Lo peor fue que mi cerebro ya había recibido su dosis, y ahora me pedía a gritos más. Recuerdo pasar por delante de panaderías y salivar. Estuve a punto de entrar en una a comprarme un croissant. En casa, donde mi familia tiene su pan de trigo, por primera vez en dos meses, no podía apartar la idea de saber que en la cocina había pan. Me llamaba a gritos. Mi cerebro volvía con frasecitas del tipo: “venga, si ya has pecado… un poquito más no pasa nada” Realmente esos días de recaída fueron peores que al principio. Ahora llevo 9 meses más sin probar trigo, y me encuentro tan bien, con tanta energía, con tan buen humor que no me lo creo.

Y mi última prueba: mi chico. Me ve tan bien que se ha querido sumar. Por lo que tampoco come nada de trigo desde hace 8 meses. Su objetivo es diferente: perder peso. Y vaya si lo está haciendo, porque en 8 meses ha adelgazado casi 13 kilos. Sin pasar hambre. Comiéndose unos platos de pasta sin gluten enormes, arroces, potajes…


Sin trigo, gracias

Este es el título de un libro superventas el cual, curiosamente, he comprado después de todo este periplo. Me está sirviendo para encontrar una explicación lógica a todo lo que he pasado y he sentido. En él, el doctor William Davis cuenta cómo el trigo es un alimento sumamente adictivo, porque nuestro cuerpo no lo asimila como alimento en sí al ser un cereal totalmente distinto al que comían nuestros antepasados (se ha modificado tanto de forma natural con el paso del tiempo como por manipulación humana). Lo llega a comparar con una verdadera droga. En el libro se explican mejorías en enfermedades que van desde la esquizofrenia hasta la diabetes y el cáncer.

Si te animas a controlar el trigo en tu dieta vas a notar muchas mejorías. Yo lo recomiendo a todo el mundo. Lo puedes hacer dentro del nivel de exigencia que tú mismo te propongas. No hay que vivir sufriendo. Puedes dejar el gluten al 100% (es lo que se recomienda en el libro y lo que yo me planteo en un futuro), comerlo fuera de casa para no limitarte socialmente, dejar sólo el trigo como hago yo… Hay que ser tolerantes con nuestro cuerpo, con lo que nos pide… ¡pero cuidado con el cerebro, que siempre nos quiere engañar!

miércoles, 16 de septiembre de 2015

NUEVO VEGGIE GARDEN BARCELONA (100 % VEGANO)



Veggie Garden siempre ha sido uno de mis bares/restaurantes veganos preferidos de Barcelona. De hecho, no sé cómo nunca había escrito una crónica sobre él. Solemos ir muy a menudo, porque nos pilla más o menos cerca de casa andando, porque es barato (siempre hay menú, ya sea de día de noche o fin de semana) y es vegano, por lo que no hay que preocuparse de si eso lleva leche, queso o huevo. Vamos, que es para repetir y repetir. 

El local situado en la Plaça dels Àngels siempre está abarrotado, tanto de barceloneses como de extranjeros, que, guía en mano (Happy Cow, Restaurantes Vegetarianos y guías turísticas) acaban buscándolo y comiendo en el sitio, sin duda por ser tan céntrico. Pero ya pensábamos que le tocaba una pequeña expansión...

Hace unos días descubrimos que estaban en obras en un local cercano a nuestra casa. Y al ver el cartel en la puerta no lo podíamos creer... ¡Un nuevo Veggie Garden! Conocíamos el local por el restaurante anterior que había en él (un flexitariano para celíacos) y sabíamos que el sitio sería... ¡grande, muy grande!








El nuevo local lo inauguraron el día de antes de estar nosotros allí. Está situado en la Gran Vía 602, justo en frente de la Universitat. Según nos contaron fue una fiesta por todo lo alto (qué pena perdérselo) con más de 300 personas que quisieron acudir a celebrarlo. Nosotros aterrizamos allí el martes 15 de Septiembre, el primer día de cocina oficial. 

Al igual que el otro Veggie Garden (y que su primo el Juicy Jones) las paredes están decoradas con coloridos murales, figuras hindús y nombres de alimentos y platos veganos. La cosa pinta bien. Aforo del local ronda 150 personas. ¡Otra señal de que el veganismo va viento en popa!

Vamos a lo que interesa: la comida. En el nuevo Veggie Garden, al igual que en el anterior, podrás encontrar el clásico menú por menos de 9€ que se sirve al mismo precio tanto a mediodía como de noche, o fin de semana. Muy completo, porque incluye primero, segundo, pan, postre y bebida. Aquí te dejo un ejemplo de tantos (van cambiando cada día) de cómo son sus menús. Siempre incluyen un segundo plato que es el clásico thali hindú. 





Mirando la carta del nuevo Veggie Garden descubrí nuevos platos que no estaban en el anterior. En la carta, recién impresa, han tenido en cuenta la nueva moda (o no moda, ojalá la cosa vaya a más) de contentar a aquellas personas que sólo comen crudo. Además, vienen señalados los platos sin gluten. ¡Un gran acierto!


Existe una nueva sección de platos crudiveganos, entre ellos espaguetis de calabacín con salsa de tomates secos y pesto de albahaca, igualitos que los que preparo yo. Puedes ver la receta de las salsas aquí. 




Yo decidí pedir de carta. Y una ensalada me pareció la mejor opción, ya que las sirven siempre muy abundantes, coloridas y variadas. Aquí puedes ver la Ensalada Japonesa, la cual lleva fideos de trigo sarraceno (sin gluten), zanahoria, aguacate, tofu macerado, germinados y salsa japonesa. Estaba exquisita, y realmente, con este plato ya comes. 


Mi pareja prefirió pedir menú, que sale más económico y hay más cantidad de comida. Esta vez se decidió por una samosa, aunque había opciones más ligeras como sus famosos gazpachos, sopas frías de pepino, ensaladas, hummus... 


Acompañamos la velada con una tapa compuesta de papadam (tortitas de harina de garbanzo - sin gluten - ) con majado de especias, pimiento, cebolla, tomate y limón. 


De segundos siempre hay platos consistentes, como pasta, lasañas, quiches, brochetas de carne vegetal, arroces... Pero esta vez mi pareja se decidió por unas albóndigas de tofu y seitán con tabuleh de bulgur y ensalada. 




Fuera de menú siempre ofrecen sus famosas hamburguesas, donde puedes elegir el tipo (tofu, seitán o vegetales) y la salsa (veganesa, pesto, satay, katmandú...)

Para beber os aconsejo que os pidáis los zumos y batidos frescos que tienen en carta. Hay muchísimos. Mis preferidos son los granizados, que refrescan en verano. No tienen nada que ver con granizados de otros sitios. Son espectaculares. Os recomiendo el granizado de limón y menta. Yo tomé el granizado de limón y pomelo. Entre los batidos dulces uno de mis preferidos es el Choco - Coco, que lleva leche de almendras, cacao y coco. Mmmmm



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Cómo llegar al nuevo local:

Gran Vía de las Cortes Catalanas, 602
08007 Barcelona

El antiguo está situado en la Plaça dels Àngels, más céntrico pero más complicado llegar sin perderse y donde normalmente hay que esperar mesa. 
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