miércoles, 11 de abril de 2012

VIAJE A HUESCA

O aventuras y desventuras de una pareja vegetariana
en el Alto Aragón...

 ¡Ya estamos de vuelta! Como os dije, tenía preparada una sorpresa de cumpleaños para mi chico. Él sabía que nos íbamos de viaje, pero no sabía dónde. Ni lo supo hasta unas horas antes. Como fue un regalo algo "pensado y hecho" cuando quise decidir el destino muchos trenes ya estaban completos, por lo que la opción de ir a Huesca era la más barata y "casi" la única disponible. Es lo que tiene viajar sin coche, que te sometes a los horarios o destinos donde el tren alcanza, pero te proporciona una tranquilidad muy grande, puesto que puedes disfrutar de los paisajes, aprovechar para hacer otras cosas mientras viajas... Y como no, al menos para mí, es mucho más seguro viajar en tren que no en coche o autocar, puesto que la carretera me da algo de miedo. ¡Y el dinero que te ahorras y lo que dejas de contaminar!

Para resumiros el viaje y centrarme sólo (aunque con alguna anécdota) en cuestiones culinarias y vegetarianas, os haré un breve resumen de nuestros 3 días en la ciudad.

Nuestro alojamiento fue en un hostal precioso que os recomiendo a todos: Un Punto Chic - Joaquín Costa, el cual es una especie de ampliación del hotel con encanto La Posada de La Luna. La decoración moderna y todo muy cómodo, con lo básico para pasar la noche y hacer la estancia agradable. En los pasillos rezaba la frase: "si eres de los que creen que hay mejores formas de gastarse el dinero que en dormir, eres bienvenido aquí". Vamos, que para proporcionarte un techo calentito y una buena cama, limpia y aseada no hacen falta grandes lujos. De hecho, la noche nos costó 49 € y el nivel llegó a ser de hotel de 3-4 estrellas. El desayuno tipo buffet incluía fruta, café con opción a leche de soja, infusiones, pan tostado casero así como bollería.



Voy a ir al grano para describiros nuestras andanzas por Huesca en busca de comida. Yo ya sabía que la cosa estaría mal para encontrar algo verde que echarnos a la boca... pero una vez allí la realidad fue bastante peor. Encima el primer día la climatología no ayudaba mucho, llovía a cántaros, y no podíamos perder tiempo y buscar locales donde se pudiera comer medianamente vegetariano. Así que decidimos acudir al bar que estaba cerquita del hotel, para no mojarnos mucho. Ya os podéis imaginar... ensalada mediterránea (sin atún por favor) y patatitis: patatas bravas y bocadillos de tortilla de patatas y queso... Además de la cara extrañada de la dueña al decirnos: ¿pues que os pongo entonces? Como si se le acabara el mundo.

Cuando el tiempo mejoró también mejoraron nuestros ánimos. Terminamos cenando en un restaurante italiano llamado Il Mercato, muy céntrico en la llamada Plaza del Mercado. Un poco caro para mi gusto, ¡pero teníamos que compensar la triste comida anterior!




Nuestros platos fueron pizza 4 quesos y tallarines frescos con salsa pesto. Como podéis observar algo nada ligero. Y de postre, como se puede ver en la fotografía, probamos el famoso Pastel Ruso típico de Huesca. Está hecho con una masa de almendras y relleno de crema de avellanas, tipo praliné. La verdad es que estaba muy suave y rico. Si vais a Huesca os recomiendo comprarlo en la pastelería Ascaso, de donde son famosos. 

Ya os habréis dado cuenta de que en Huesca no hay restaurantes vegetarianos. Pues bueno, se podría decir que hasta aquí nuestra crónica vegetariana de Huesca... y es que el resto de días la cosa fue de mal en peor. Para mi no hay cosa más mala que ir de turismo, cansada, andando de aquí para allá, y encima tener que estar buscando y buscando sitios para ir a comer. Claro que habían sitios, pero tipo tabernas (todas las tapas llevaban foie, tocino, jamón, rabo...) había un Lizarrán y un Rokelin, que para quien  no lo conozcáis, pocas cosas se sirven sin cerdo. Terminamos comiendo más pizza y en un restaurante chino... triste, pero al final son los que salen ganando cuando hay pocas opciones. Suerte que nos llevamos fruta y pica pica desde casa.

No quiero dejaros mal sabor de Huesca, puesto que no tiene nada que ver su gastronomía con lo bonita que es. En estos tres días pudimos ver las montañas del prepirineo nevadas (hacía mucho frío)



E hicimos una excursión al Reino de los Mallos. Un lugar precioso para dejar volar la imaginación. Por tan solo 3 € desde la oficina de turismo nos llevaron en autobús hasta Ayerve, a los Mallos y a un centro de interpretación de aves (buitres su mayoría)


Los Mallos de Riglos

Un escalador intrépido subiendo uno de los Mallos


Observando a los buitres. Allí tenían montado una especie de Gran Hermano donde con cámaras y prismáticos puedes seguir su día a día.


Recorrimos la ciudad y nos dejamos llevar por la visita guiada que ofrecían por tan solo 2 €. Recorrimos los claustros e Iglesia de San Pedro el Viejo, la Catedral, el Ayuntamiento donde está el famoso cuadro de la Campana de Huesca y el Museo provincial, donde está la sala auténtica donde ocurrió la leyenda de la campana.

Claustro románico de San Pedro el Viejo
Catedral de Hueca, repleta de gente en Semana Santa. Procesiones, capuchinos, tambores... ¡No nos aburrimos!

Famoso bizcocho almendrado Colineta Nevada que nos trajimos a casa
¿Os he dicho que hacía frío?

Ya véis, una minicrónica de Huesca. Ya os dije que el sitio a donde íbamos no ofrecía muchas opciones. Si tenéis coche, en un pueblo cercano llamado Nueno está el restaurante vegetariano La Olivera. ¡Aprovechad! Para terminar, una de las cosas que más llaman la atención cuando viajas a Huesca es la amabilidad de sus gentes. No dudéis en preguntar ante cualquier duda de turista, porque en cada sitio donde hemos estado ha sido una delicia entablar conversación con sus gentes. Se nota que aman su tierra...

8 comentarios:

  1. ¡Me alegra mucho que lo pasarais bien! Una pena lo de la comida, pero a veces es nuestro día a día cuando salimos a comer fuera, y más en territorio desconocido. Al final se acaba comiendo demasiada pasta y dulces, como me pasó a mí en Italia (aunque eso allí también les pasará a los no vegetarianos).
    Me ha gustado mucho lo del Reino de los Mallos, y lo del centro de interpretación (soy la tonta de esos sitios, me encantan y cada vez que veo uno quiero visitarlo). También me atrae mucho el norte por lo verde que es (me encanta la naturaleza!), aunque por ahí arriba echo de menos el comer mas frugalmente y barato en tapitas como hacemos por aquí abajo (aquí suele ser fácil encontrar salmorejo, espinacas con garbanzos, pisto, berenjenas con miel de caña,...), aunque también te topas con bares en los que solo puedes comer papas bravas,... Bueno, que me enrollo, espero que hayáis disfrutado mucho de vuestro viaje!! Muchos besos para los dos y a seguir siendo felices!! :)

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    1. Gracias Pequeña!! Una pena sí. Imagina si comimos mal (pizza, pasta, chinos...) que entre eso y las prisas de aquí para allá me puse mala del estómago el resto de mi semana de vacaciones... ays. Menos mal que con ayuno se me ha pasado bien rápido.
      A mi también me encanta la naturaleza. Sobretodo la zona norte tan verde!!! Aunque bueno, la civilización también me tira, por algo he estudiado historia del arte. Pero sí que es verdad que en los últimos años prefiero perderme en paisajes naturales que recorrer con prisas los principales monumentos de una ciudad.

      También deseo que sigais así de felices y viéndoos tan a menudo!

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  2. jo, que chula esta entrada de tu viaje, me ha encantado :-)

    (quería decirte que estoy recopilando los correos electrónicos de mis seguidores para información varia, pero el tuyo no lo encuentro, si quieres me lo puedes enviar al mío, moylanutricionlibre@gmail.com
    gracias y un saludo)
    MOyla

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  3. Que viaje tan bonito! Lastima de lo de la comida, pero siempre queda el plan b, las pizzerias. :)

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  4. Qué buen viaje, a pesar del tema gastronómico, seguro que yo lo hubiera disfrutado... Un abrazo

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  5. He acabado de las pizzas hasta...
    Moyla, te lo paso en tu correo.
    Un beso chicas! Gracias por estar siempre ahí, dudaba de si alguien leería tanta parrafada cuando poco tiene que ver con recetas :)

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  6. Qué mala imagen dais de la gastronomía de Huesca. El restaurante El Origen tiene menú vegetariano por ej. No supusteis buscar...

    Y Ayerbe, escribirlo con B por favor.

    volver de nuevo, os sorprenderá gratamente nuestra gastronomía, y si tenéis cualquier intolerancia, Huesca es un sitio ideal para comer sin riesgos.

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    1. No veo por ningún lado que dé mala imagen a Huesca. Ya he mencionado que es preciosa, pero sinceramente, para comer un vegetariano, se pasa mal. Si te fijas la entrada es de 2012, no sé si ese rte que comentas estaría abierto, la climatología no ayudaba para "buscar" por la calle. Porque lo nuestro, es buscar y andar, no tenemos smartphone ni conexión a inte salimos de casa. Vamos a la aventura, y eso, es lo que nos encontramos. En ciudades pequeñas es lo que nos suele pasar, si tenemos la suerte de pasar por la puerta de uno con opciones, nos quedamos, si no, no,my si hay escasas opciones la búsqueda se hace eternam y hay que turista pese,mGracias por la puntualización de Ayerbe, a la próxima lo a la próxima lo visitaremos con B. Y espero que tengan opciones veganas y sin gluten en El Origen, a muchos lectores les gustará saberlo.

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